Pablo Milanés es parte y símbolo de un grupo y un pensamiento que gravitó y gravita alrededor del antiamericanismo, la negación del comercio y del valor de las cosas y del trabajo y apoya la violencia como medio de cambio social y lo peor es que no aceptan ideas discrepantes.
Con respuestas radicales e intolerantes nunca se han limitado a la hora de castigar e insultar a cualquiera que piensa diferente. Es cierto que Pablo Milanés no ha sido tan virulento como Silvio Rodríguez y últimamente ha sido un poco crítico del sistema tiránico e inmóvil que destruye a Cuba y esclaviza al pueblo, pero no ha dicho que haya cambiado su pensamiento ni ha denunciado con la energía que debiera una figura de su calibre, los desmanes, las injusticias, los crímenes, el racismo, la esclavitud a la que son sometidos sus compatriotas cubanos.
Entiendo que pueda tener miedo o que simplemente no crea que las cosas sean así tan crudas y los Castros no sean unos esclavistas asesinos, lo entiendo, cualquiera se engaña, pero de todas maneras, mi dinero no lo gasto en alguien que, hasta ahora, es contrario a todo lo que creo.
No me interesa si me entienden pero vivo en Estados Unidos y por suerte, puedo decir lo que pienso y tienen que tragárselo todos los segurositos títeres de Castro que ahora quieren inundarnos con la propaganda del esclavista en jefe, aprovechándose de la democracia; como mismo tengo que tragarme que los artistas del coma andante fuhrer vengan a cantar al país que tanto odian y se alimenten con el dinero de la misma gente que tanto ha lastimado el sistema que representan.





