Tuesday, January 20, 2026

Usted está en Cuba patria socialista, tierra de Fidel

 

Usted está en Cuba patria socialista, tierra de Fidel 

 

Fui testigo de veladas despóticas con criminales libando licores milenarios

y fumando tabacos de cien dólares, pero que no les costaron nada, mientras comían

carnes prohibidas,

mientras en Angola, cobardes y valientes morían protegiendo los diamantes

que pagaban

las fiestas.

Vi a los convidados arrastrar palabras livianas bañadas en alcohol y pies edematosos

por las negras calles tranquilas de terror, buscando sus carros,

iluminados por intermitentes luces rojas

de discretos semáforos, los vi alejarse en vehículos de chapas verdes, azules y amarillas

 con la ansiedad de un niño de seis meses separado

de los brazos maternos,

los vi alejarse ahítos, pero con miedo al qué dirán, con miedo real,

con miedo anestesiado por las drogas y el tiempo

con miedo

a pesar

de las estrellas pesando en los hombros con el brillo de un horizonte de sucesos.

Los vi aplaudir a trovadores obligatorios desde sillas rectas y duras mientras en familia

bailaban ritmos subversivos y burgueses, mientras desde mullidos colchones se burlaban

del arte de la miseria y el hambre,

del arte de sus orígenes,

porque a nadie le gusta

y aunque la idea es superarles, la estrategia es nutrirles.

 

Sus hijos llevaban en los ojos, el brillo que le faltaba a los ojos de los padres,

ignorantes del pasado, embriagados con la nueva condición,

pero con los mismos falos de ébano entre las nalgas rosadas,

ablandando las fétidas entrañas verde olivo.

Vi también microorganismos fraccionados hibernando bacanales fósiles

y rumiando “si hubiera” sobre nostálgicos álbumes, aquellos que no se suicidaron.

 

(Y mientras la ciudad se derrumbaba literalmente, la corte seguía cantando,

engullendo bistecs y pasteles sin darle cake a la plebe).

 

Catárticos amargos endulzados con azúcar expropiada, malhechores con las llaves de la

cárcel, indios resentidos sin levitas demandando justicia irregular.

Cambiaron el concreto romano por el barro andino, la Coca Cola por vodka pirata

y la oferta por la cuota insurrecta.

Se vieron las piedras sangrar sin justificación ni sentido mientras desfilaban

buenos y malos hacia el océano absurdo o la duda boreal.

Se vio a los esbirros marchar en las mañanas apuntalando cimientos de humo, lamentarse

en las tardes de calor y mosquitos, derrumbar edificios para construir chozas y delatar

hambre y ansias con miedo a su propia exposición anónima.

Miramar viajando en paco rosa hasta que la peste a petróleo del puerto llegó mezclada

con la nube blanca de la fumigación y la resaca se aliviaba con otra juma, La Corbata

ahogándose en chispa de tren y dengue mientras Punto Cero, abstemio,

se limitaba a pagar las benzos, los pacos y los meprobamatos y gastar el dinero de la carne

 y la ropa en uniformes y balas para las turbas extranjeras y la propaganda de aspirina

y bata blanca mercenaria.

 

Las miradas vidriosas se cruzaban en el vapor diario y a veces hasta se mordían,

las barrigas vacías gruñían su desesperación a la vecina, pero no al Cedeerre omnipresente,

omnisciente.

 

(Y mientras la ciudad se desmorona y con ella su gente, la corte sigue

cantando, comiendo y tomando)

 

Se amontonan los años como se amontona la basura y se amontonan los derrumbes,

como se aglomera la incertidumbre y el miedo y se escapan los sueños,

se amontonan los años como si el tiempo fuera duplicable, sobornable y sumiso,

como si el purgatorio se hubiese hecho terrenal y mundano

y el paraíso se construyera en un verano.

 

Ahora se alejan por calles grises, agujereadas y baldadas de terror,

sin ser interpelados pasan meneando levemente sus nalgas rosadas,

aún con estrellas cada vez más rojas, más enanas, en sus carros con chapas blancas

pasan sigilosos bajo semáforos ciegos, que hace mucho se apagaron.

 

(La ciudad se ha derrumbado y siguen cantando)

 

MVA, octubre 2025

Usted está en Cuba patria socialista, tierra de Fidel

  Usted está en Cuba patria socialista, tierra de Fidel    Fui testigo de veladas despóticas con criminales libando licores milenarios ...